1. Cero Recortes = Optimización del Tiempo
En muchas pizzerías artesanales o menos estandarizadas, se estira una bola de masa sobrada y luego se corta el exceso con un rodillo o cuchillo sobre el molde o la rejilla para que quede redonda.
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Cómo funciona con In Fretta: Al pesar la masa con los gramos exactos, la bola de masa tiene el volumen justo que al estirarla correctamente, se expande de forma natural hasta el diámetro deseado sin que sobre nada.
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El impacto: Menos pasos en la línea de producción. Estiras, pones ingredientes y al horno. Segundos ahorrados por pizza se traducen en minutos vitales durante la hora pico.
2. Adiós a las Mermas (Desperdicio)
Cuando se hacen recortes en la masa, ese excedente suele reincorporarse a otras bolas de masa o, peor aún, se termina tirando al final del día porque la masa se sobre-trabaja y pierde calidad.
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Cómo funciona con In Fretta: Al no haber recortes, el $100% de la masa que pesas se convierte en producto vendido.
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El impacto: Tu costo de materia prima se mantiene plano y predecible. Menos desperdicio es igual a mayor margen de ganancia para el negocio.
3. El Dorado y Crujiente Perfecto (La Física del Horneado)
Este es el punto más importante para el cliente final. La relación entre el peso de la masa y el diámetro de la pizza determina el grosor de la base.
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Si la masa pesa de más: La base queda muy gruesa. Tardará más en cocinarse, el centro puede quedar crudo o pastoso, y los ingredientes de arriba podrían quemarse antes de que la masa esté lista.
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Si la masa pesa de menos: Queda un papel rígido que se quema rápido y no soporta el peso del queso y el pepperoni.
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El equilibrio In Fretta: Con los pesos sugeridos, la densidad de la masa por centímetro cuadrado es la exacta para que el calor (ya sea en horno de piedra a 250 °C o en horno de banda) penetre de manera uniforme. El queso se funde al mismo tiempo que la base desarrolla esa textura crujiente por fuera y suave por dentro, logrando el característico dorado perfecto.

